octubre 13, 2016

Epitafios.

Claudio era un gasista desordenado que se esmeraba en lo que hacía y no quería fallar, lo contrató Juan un sábado por la mañana, a quién no le importaba mucho sus nuevas vecinas, ni la de arriba, ni la de atrás, y mucho menos le preocupaba en los fines de semana y no es porque sea temprano, simplemente no le interesaban, nada más.

Normalmente Juan no es así de desalmado, pero hace un tiempo que cambió, su último matrimonio no resultó como lo esperaba y ahora mismo reducido a un mal recuerdo lo convirtió. Realmente creía que en el segundo intento lo había logrado y aunque reestrena solamente unos meses de soltería, todavía el dolor cuenta más que la suma de los días que se acumulan sin brillar. Esos, que precipitadamente se repiten de a semanas, sumando doble los sábados por la mañana, sin importar si estos sean pares o de algún número impar.
Liliana compone a sus cuadros con mucha pasión, (es muy buena debo decirlo), le da una vida única a cada ejecución, sus pinceles muestran paisajes que envidiarían por igual un fotógrafo consagrado o El Creador, pero en esta mañana nada le funcionaba y sin ocre en su paleta se quedó, de momento decidió interrumpir a su creatividad ausentada, la que hoy tanta fuerza le costaba, se tomó una pausa y salió en búsqueda de más color, justo cuando el sol ya calentaba a esta fría mañana de un otoño que se va.
En el camino y en otro rostro se acordó de Luis, quién la había abandonado hace dos fines de semana y de mucha tristeza ese recuerdo la invadió. Realmente se había esforzado para que funcionara, y el problema fue que quizá él no era una obra inanimada, sino alguien autónomo con una gran capacidad para lastimar, habilidad que le sentaba nata, le vale la aclaración. Ya enojada con ella misma y por traer esta sensación a su mente, apuró su paso y se volvió.
Al entrar sintió un fuerte ruido proveniente de la puerta del nuevo vecino y preocupada ante esta rara situación, detuvo su marcha y agudizando el oído se acercó.
La historia de Claudio quizá sea un poco más complicada, ya que el desamor que él acarreaba le anda perjudicando bastante a su vida laboral.
-"Que de amor no se muere nadie." me dicen, aunque de desamor quizá...


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